Si bien todas las hemorroides son sumamente dolorosas, aquí te presentamos algunas diferencias muy claras entre las hemorroides externas y las hemorroides internas.

 

 

 

 

Hemorroides externas: Estas son más fáciles de diagnosticar, y tienen más opciones de tratamiento. Se producen cuando los tejidos se llenan de sangre, y puedes detectarlas rápidamente, normalmente cuando aparecen gotas de sangre en el papel higiénico, y picor y dolor al sentarse. Si padeces de hemorroides externas, el tratamiento suele ser tomar baños de asiento o usar cremas y almohadillas.

 

 

Hemorroides internas: También aparece sangre con ellas, ya sea en el papel higiénico como en las heces. Las personas que las han padecido dicen experimentar un molesto picor y una sensación de palpitación constante. En el caso de que creas que padeces hemorroides internas es aconsejable que hables con tu médico, pues suelen causar más dolor si asoman a través del ano.

 

 

En ambos casos, la mejor opción es someterse a un tratamiento de hemorroides, si puede ser no quirúrgico, sino ambulatorio, el cual eliminará tus hemorroides si necesidad de postoperatorio.