Las fisuras anales suelen ser dolorosas y ocasionar sangrado al defecar, por ello es muy importante que sepamos cómo evitarlas y tratarlas.

 

 

Son muy comunes en bebés, pero pueden ocurrir a cualquier edad, y afecta a hombres y mujeres por igual. En los adultos, las fisuras suelen ser causadas por el paso de heces grandes y duras o por diarrea prolongada.

 

 

 

Podemos intentar evitar estas molestias llevando una dieta equilibrada y rica en fibra, y evitando alimentos que puedan causar irritación.

 

 

En cambio, si hablamos de su tratamiento, podemos decir que hay algunas (las más pequeñas y menos graves) que sanan por sí mismas, mientras que una gran parte de ellas necesitan un especial tratamiento de fisuras anales, y la mejor manera de eliminar esta grieta es hacerlo de forma ambulatoria, con una pequeña sedación y un tratamiento local, que deja al paciente recuperado muy rápidamente.

 

 

Como ves, tener fisuras no es el fin del mundo, pero sí es muy importante reconocerlas y curarlas a tiempo.