Nos ponemos en situación; tenemos una boda y tras la ceremonia los novios salen de darse formalmente el ‘Sí quiero’ y, de repente, los invitados les lanzan arroz... pero... ¿sabemos por qué? Lanzar arroz a los recién casados es sin duda un acto que queda bonito estéticamente pero que a día de hoy quizá no tenga mucho sentido más allá del simbolismo cultural y tradicional.

 

Hay un precepto chino que dice: "Qué tengáis tanta prosperidad como para poder repartir arroz en todos los días de vuestra vida. Que os sobre para poder dar a los que no tienen, Que poseáis tanto arroz como para poder tener un gran número de hijos"

 

 

 

  Como sabréis, en países como China, Japón, Tailandia o India el arroz es muy importante y conforma el elemento principal en muchas comidas. Además el grano de arroz simboliza fertilidad, prosperidad y abundancia. En este caso, el hecho de lanzárselo a los novios que inician una vida juntos, significa que todos desean que haya un buen comienzo y un futuro con una familia llena de éxitos y prosperidad.

 

 

Otra explicación del origen de esta tradición podría proceder del antiguo Imperio Romano cuando para festejar se lanzaban al aire frutos secos con cáscara, como nueces y avellanas, y estos realizaban ruido al caer y chocar contra el suelo pedregoso. Ese sonido se asociaba a celebración, alegría y felicidad para la pareja recién consolidada.

 

 

Un poco más extraña es una antigua costumbre procedente de algunas islas de Indonesia donde el arroz no se le lanza a la pareja sino que se usa para bañar al novio. Se cree que de este modo se soborna el alma del novio para que se quede, si no, ésta se escaparía libre el día de la boda para no volver. Curioso.

 

 

No solo el arroz es protagonista de estas creencias relacionadas con la prosperidad y la fertilidad, también el trigo se ha usado y se sigue usando en distintas tradiciones, ya sea trenzando espigas en el peinado o en el ramo de la novia u hornear pasteles de trigo y repartir las migas entre los invitados.

 

 

Como veis, el mundo de las bodas está lleno de tradiciones y creencias que se han ido transmitiendo de generación en generación y que han traspasado culturas y barreras. Seguir las tradiciones está genial, pero hay que decir que también vale la pena innovar un poco, ya que en los últimos tiempos han surgido alternativas originales y divertidas para las bodas. Por ejemplo, en vez de tirar arroz: lanzarles pétalos de flores u hojas secas, borlitas de ropa o papel, confeti, hacer pompas de jabón, encender bengalas o hacer sonar pequeñas campanas a su paso.